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¿Está la pandemia afectando la salud mental de los estadounidenses?

Esta semana, los analistas de AM están rastreando los devastadores efectos a largo plazo en la salud mental causados por la pandemia. En las últimas semanas, a medida que más estadounidenses reciben las vacunas de COVID-19 y las tasas de infección disminuyen, los casos de enfermedades mentales continúan aumentando. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) informaron que entre agosto de 2020 y febrero de 2021, un poco más del 40% de los adultos estadounidenses tuvieron ansiedad o trastorno depresivo en comparación con el 36,4 por ciento en agosto – y aquellos que necesitaron atención pero no la recibieron también aumentaron de 9,2% a 11,7%. Las cifras son aún más pasmosas para las personas que han contraído COVID-19. Un estudio reciente en The Lancet Psychiatry declara que “uno de cada tres pacientes con COVID-19 es diagnosticado con una condición psiquiátrica o neurológica en el lapso de seis meses”, lo cual  consolida la necesidad de acceder al tratamiento y a la vacuna.

Cuando comenzó la pandemia de COVID-19 y los confinamientos incrementaron, los expertos en salud mental advirtieron que el aislamiento, la falta de conexión humana, el miedo y la ansiedad crecientes podrían conducir a un aumento en los diagnósticos de enfermedades mentales, en el uso de sustancias y en el alza de los pensamientos e intentos de suicidio. Los expertos han hecho  predicciones correctas. Los datos sugieren que la pandemia de COVID-19 ha afectado negativamente el bienestar psicológico de muchos estadounidenses. Una encuesta reciente publicada por el New York Times reveló que casi el 75% de los jóvenes entre 13 y 19 años han tenido dificultades con su salud mental a medida que la pandemia se intensificó y se les dijo a comunidades enteras que se aislaran por completo de sus familiares y amigos. Las ordenes de quedarse en casa han conducido a una nueva forma de trabajar, hacer negocios, estudiar y atender eventos, generando interacciones en persona muy limitadas y tendencias crecientes de depresión y suicidio entre los adolescentes. El CDC reportó que durante 2020, la proporción de visitas relacionadas con la salud mental a los departamentos de emergencias aumentó entre adolescentes de 12 a 17 años un 31% en comparación con 2019. Aún más alarmante, del 21 de febrero al 20 de marzo de 2021, las visitas a salas de emergencia por presuntos intentos de suicidio por parte de niñas adolescentes fueron casi un 51% más altas durante el mismo período de 2019 y un 3,7% más altas entre los niños del mismo grupo de edad.

No es sorprendente que la falta de contacto humano, una necesidad primordial, haya perpetuado sentimientos de soledad en muchos dentro de la población. Una investigación realizada por Kaiser Family Foundation encontró un incremento en la proporción promedio de adultos que reportaron síntomas de trastornos de ansiedad y/o depresión, del 11% en enero-junio de 2019 al 41,1% en enero de 2021. Los adultos jóvenes entre 18 y 24 años también indicaron un incremento en las tasas de enfermedades mentales, incluyendo 56% con síntomas de ansiedad y/o trastorno de depresión, 25% que usan sustancias y 26% que tienen pensamientos suicidas. Esto contrasta con tasas más bajas que fueron observadas antes de la pandemia, con 13% reportando anteriorment el uso de sustancias y un poco más del 10% indicando pensamientos de suicidio.

El incremento de las tasas de ansiedad y depresión no es la única preocupación con respecto al impacto que ha tenido la pandemia. También existen preocupaciones por el aumento de las tasas de trastorno por estrés postraumático (TEPT), el abuso de sustancias, la dificultad en afrontar situaciones, el estrés, y potencialmente por el síndrome del superviviente. Por ejemplo, la investigación realizada en junio de 2020 por el CDC mostró que el 13% de los adultos informaron que eran nuevos consumidores de drogas o habían aumentado su consumo debido al estrés causado por la pandemia. A pesar de estos hallazgos, los expertos en salud pública creen que las tasas reales son mucho más altas que el valor reportado, ya que las personas pueden sentirse renuentes a admitir que consumen drogas.

Los pensamientos e intentos de suicidio son motivo de preocupación al evaluar los impactos en la salud mental, especialmente en casos severos. Los Estados Unidos es uno de los países más ricos del mundo y gasta más en salud que la mayoría de otros países ricos; sin embargo, tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo. La pandemia de COVID-19 ha exacerbado estas incidencias.

Estos hallazgos devastadores destacan el incremento de las tasas de depresión e intentos de suicidio causados por el COVID-19. A medida que la pandemia avanza al segundo año, el agobio que ha creado en la salud mental se vuelve más evidente. Sin intervención ni apoyo, los Estados Unidos está mal equipado para manejar este agobio creciente de los trastornos de salud mental, el uso de sustancias y los pensamientos suicidas. Los trastornos mentales relacionados con el COVID-19 continuarán empeorando a menos que sean abordados. El país se encuentra en un punto crucial en el que puede aprovechar de la información disponible y utilizarla para abordar y manejar los desafíos de salud mental. El Congreso está haciendo frente a este desafío. Esta semana, los legisladores bipartidistas apelaron a la creación de una acción legislativa que ayude a confrontar los trastornos causados por el uso de sustancias y las necesidades de salud mental que surgieron a causa de la pandemia. Además del apoyo y las acciones del Congreso, los departamentos de salud deben continuar brindando al público recursos accesibles a médicos y psicólogos, además de proveer estrategias para poder afrontar la ansiedad, la depresión y el estrés. El CDC ofrece los siguientes métodos saludables para lidiar con el estrés:

  • Tomar cuidado de su cuerpo
  • Tomar tiempo para relajarse
  • Conectarse con otros
  • Conectarse con su comunidad

 

Recursos adicionales para manejar el estrés pueden ser encontrados en el sitio web del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

AM TRACE está trabajando actualmente en todo el país con varios estados y agencias de salud pública en pruebas, rastreo de contactos y programas de vacunación. Los condados, estados o socios de K-12 que estén interesados en asociarse con AM TRACE para apoyar a mitigar el COVID-19 deben comunicarse con el Dr. Christopher K Orlea en c.orlea@am-trace.co.

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