NEWS

COVID-19 es tan solo uno de los muchos problemas de salud que enfrentan los migrantes en la frontera sur

Esta semana, los analistas de AM están rastreando los efectos del COVID-19 entre los inmigrantes que ingresan a la frontera sur. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos informó que en junio, 188,829 personas intentaron ingresar al país a lo largo de la frontera suroeste, un aumento del 5% desde mayo. También ha habido un aumento en el número de detenciones desde la implementación del programa llamado Título 42, el cual prohíbe la entrada a los Estados Unidos y autoriza la expulsión de inmigrantes indocumentados que puedan representar un riesgo para la salud pública. Esta política ha ejercido presión sobre los servicios destinados a ayudar a los inmigrantes. Según Kate Clark, directora de servicios de inmigración de Jewish Family Services of San Diego (JFSSD), los servicios que brindan no pueden satisfacer las demandas crecientes. “Seguimos haciendo el trabajo. En este punto, desafortunadamente, no podemos atender a todos”, dijo Clark.

En Texas, el juez del condado de Hidalgo, Richard Cortez, hizo una declaración de desastre local debido a la preocupación de que los casos de COVID-19 aumenten con el incremento de migrantes que han cruzado la frontera. Cortez dijo que la región “ha alcanzado su límite de capacidad” y que estas “medidas extraordinarias” se implementaron con la esperanza de que el condado pueda calificar para fondos que ayuden a cubrir los costos asociados con la inmigración. Según el Departamento de Servicios Estatales de Salud de Texas, aunque se han implementado muchos programas exitosos de salud pública, todavía se necesitan en toda la región recursos adicionales de infraestructura, como instituciones de investigación y proveedores de atención médica culturalmente competentes.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades informan que, en comparación con el resto de la población de los Estados Unidos, algunos refugiados están en mayor riesgo de sufrir los efectos del COVID-19 debido a que tienen ciertas condiciones médicas subyacentes y acceso limitado a servicios médicos. Estos riesgos pueden agravarse debido a sus condiciones de vida y de trabajo, especialmente si se han reubicado recientemente. También ha sido declarado por el Comité Internacional de Rescate que la deportación puede resultar en una mayor propagación de infecciones. En adición, existe la preocupación acerca de la salud física y mental de los migrantes, especialmente de los niños. Una denuncia de irregularidades presentada por dos empleados federales declaró que los niños migrantes están sufriendo un trauma severo como resultado del hacinamiento y el acceso inadecuado a los servicios de salud mental. Este caso indica un problema más amplio que exige que se preste atención especial a este sector vulnerable de la población.

Se ha informado que muchos de los 2,000 migrantes que se encuentran actualmente en el cruce fronterizo de El Chaparral en Tijuana han sufrido diversos problemas de salud mientras esperan una decisión acerca de sus solicitudes de asilo político. Si bien se han detectado algunos casos de COVID-19, los migrantes también han padecido de varicela, gripe y tos. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) ha reasignado $860 millones pertenecientes a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) para cubrir los costos en la frontera sur relacionados con la pandemia. Un portavoz del HHS declaró que los fondos se utilizarán “para garantizar la salud y la seguridad continuas de los niños y los empleados”, y destacó la necesidad de refugios que cuenten con instalaciones adecuadas para brindar los niveles de atención necesarios. Hasta la fecha, 17,117 niños bajo la custodia del departamento han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19.

El gobierno mexicano también ha realizado grandes esfuerzos para reducir la tasa de infecciones entre los migrantes a lo largo de su frontera con los Estados Unidos. Baja California, que ha visto llegar de tres a cinco mil migrantes diariamente, ha comenzado a vacunar a migrantes provenientes de Centroamérica, México, Colombia, Haití, y otros países. Según Alonso Pérez Rico, secretario de salud de Baja California, hasta el momento más de 4,000 migrantes han sido vacunados, ya sea en albergues o acudiendo a centros de vacunación. Aunque se espera que este esfuerzo no aumente sustancialmente las tasas de vacunación, la esperanza es que aún pueda salvar miles de vidas y mitigar la propagación del virus.

Los migrantes indocumentados en los Estados Unidos tienden a desconocer los factores de riesgo que causan el COVID-19 y cómo y dónde pueden vacunarse. La investigación de campo y el alcance comunitario de AM lo confirman. Nuestra experiencia ha demostrado que estas poblaciones vulnerables tienen mucha desconfianza hacia las autoridades gubernamentales, incluyendo a los proveedores de atención médica, por temor a la posibilidad de ser arrestadas y deportadas. Generar confianza en estas comunidades es el primer paso necesario antes de que pueda haber un diálogo significativo para educarlas y persuadirlas de que se vacunen.

AM LLC está trabajando actualmente en todo el país con varios estados y agencias de salud pública en pruebas, rastreo de contactos y programas de vacunación. Los condados, estados o socios de K-12 que estén interesados en asociarse con AM para apoyar a mitigar el COVID-19 deben comunicarse con el Dr. Christopher K Orlea en c.orlea@amllc.co.

Related NEWS